La maternidad no es un comentario público




Hay embarazos que llegan cuando el corazón está listo, no cuando la sociedad lo aprueba.

Ese fue el mío.

Cuando estaba en mi semana 24, jamás imaginé que, además de enfrentar un embarazo de alto riesgo, tendría que defender mi maternidad de opiniones agresivas y negligencias institucionales.

Mi hijo ya nació, y aun así siento la necesidad de contar lo que vivimos, porque muchas mujeres siguen pasando por lo mismo en silencio.

- La maternidad en tiempos de opinión

Hoy, cualquier decisión personal parece convertirse en debate público. Durante mi embarazo escuché frases que nunca deberían dirigirse a una mujer embarazada:

“Eres muy vieja para ser mamá.”

“No están las condiciones.”

“No pensaron bien.”

“Hubiera sido mejor abortar.”

Cada palabra dejó una herida. Detrás del comentario fácil había una vida que latía... Había un bebé que existía.

Había padres haciendo lo mejor que podían, quiero mencionar que Nunca estuve pidiendo permiso para ser madre, Solo estaba viviendo mi maternidad y necesitando respeto.

-Violencia obstétrica: cuando el sistema también duele

Mi embarazo fue de alto riesgo y aun así enfrenté:

cambios constantes de horas de control,

ecografías sin realizar a tiempo,

exámenes que nunca gestionaron,

falta de seguimiento en salud mental,

y desprecio cuando intenté denunciar.

Algunas personas me dijeron algo que jamás olvidaré:

“No sirve de nada denunciar.”

“Esas cosas no prosperan.”

“Usted es escandalosa.”

La violencia obstétrica no es solo física, También es emocional, psicológica e institucional. Cuando el sistema te pide silencio, algo está profundamente roto.

- La culpa como castigo

Además de la negligencia, llegó la culpa social.

Por la edad, Por no tener una situación laboral ideal. por quedar embarazada "en un mal momento" Como si la maternidad fuera un privilegio reservado o una aprobación ajena. Como si ser madre requiriera permiso.

Lo más doloroso fue escuchar:

“Hubiera sido mejor abortar.”

Nadie tiene derecho a opinar sobre la vida de mi hijo.

-La verdad que nadie quiere ver

No soy irresponsable.

No soy imprudente.

No soy “demasiado vieja”.

Soy una mujer de 38 años que tomo una decisión consciente . Me informo, leo, pregunto. Sigo los tratamientos. Asisto a los controles (cuando me los dan). Lo hago con amor, con esfuerzo, con miedo a veces y con fuerza siempre... La maternidad no llegó tarde.  Llegó cuando tenía que llegar.

El pilar silencioso

En medio de esta tormenta, no he estado sola. Mi pareja también ha cargado con comentarios hacia su persona y juicio social:

que no puede,

que no es suficiente,

que “no están las condiciones”,

que “esa guagua les arruinará la vida”.

Nadie sabe que él ha sido:

mis manos cuando no pude moverme, mis ojos cuando tuve miedo, mi calma cuando el sistema me trató sin dignidad. Eso también es paternidad.  No escribo esto buscando aplausos. No necesito aprobación.

Solo quiero decir algo simple:

La maternidad no es un comentario público. Ni de vecinos, Ni de familia, ni de redes, ni de funcionarios de salud.

Si no sabes qué decir, el silencio también es amor.

Lo que necesitaba y lo que aún necesitamos... y aunque nunca busqué condiciones perfectas. fue:

controles médicos a tiempo,

trato digno,

humanidad,

y respeto.

Hoy, mirando a mi hijo, entiendo aún más que la vida siempre tuvo propósito, sentido y luz. Nunca necesité permiso para ser mamá. Solo necesitaba que respetaran mi proceso. 

En conclusión

Mi hijo no vino a justificarse. Vino a amar y ser amado, lo que debería haber sido un proceso hermoso se vio empañado y viví la maternidad como pude: con miedo a veces, con impotencia, con rabia otras…  pero siempre con amor.

Hoy lo escribo con la certeza de que ninguna mujer debería vivir violencia médica ni social durante su embarazo. porque sea como sea...

La maternidad no necesita permiso tuyo ni de nadie.

✨ K.F 


Comentarios